Tristeza imborrable

  • Diana Marcela Arango Hurtado
Palabras clave: Tristeza, imborrable,

Resumen

El 19  de  febrero  de  2008  viajé  con  mi  curso  al Amazonas. Recuerdo mi llegada puntual al aeropuerto y la emoción de todos. En principio, llegamos a  Puerto Nariño que queda a unas dos horas de Leticia, viajando en lancha. Al  llegar, tomé mi Samsung fucsia para llamar a mi papá. Hablamos de todo un  poquito, hasta de la novela “Pura Sangre” que estaban presentando en televisión.

El viaje duraría hasta el 24 de Febrero, día de regreso a Cali. El sábado 23  ya cansados, visitamos la última comunidad. Ansiosa por llegar al hotel de Leticia para descansar, sentía que algo no marchaba bien. Debido a la falta de señal en mi celular, había perdido comunicación con mi familia.

A eso de las 2 de la tarde del sábado, al recuperar la señal de mi Samsung, llamé a mi papá para contarle sobre el viaje pero la llamada marcaba  buzón. Volví a insistir en la noche y sucedió igual. Desesperada empecé a llamar a la casa y me contestaron con voz de llanto. La profesora que nos acompañaba llamó a mi madre y al colgar me dio la noticia: Mi padre había fallecido esa misma tarde.

Cómo citar
Arango Hurtado, D. (1). Tristeza imborrable. Medicina Narrativa, 1(2). Recuperado a partir de https://revistas.javerianacali.edu.co/index.php/medicinanarrativa/article/view/465
Sección
Sobre la muerte