Prisionero

  • Federico Reina Ramírez
Palabras clave: Prisionero,

Resumen

Agosto 21 de 1742

Hora 13:28 p.m.

Oigo pasos y el latido de mi corazón es el mayor sonido dentro del pequeño cuarto húmedo al que no he podido acostumbrarme. Esta camisa no  permite el movimiento de mis brazos. Se deberán estar preguntando ¿Quién  soy?  ¿Cómo llegué a este cuarto? Mi nombre es Girolamo Schiavonu, nací el 29 de agosto de 1722 en Palermo, un pequeño pueblo ubicado en Sicilia. Me crié en  una pequeña granja. Mis padres eran muy pobres y para conseguir alimento tenía  que ir al mercado central a robarle a los nobles. Mi vida dependía del robo. Junto  a un grupo de amigos asaltábamos a la gente más adinerada de Palermo. Éramos conocidos como “las ratas de Palermo” por nuestra pequeña estatura y la gran habilidad de robar.

Septiembre 12 de 1737

A los quince años de edad me fijé en Beatriz Borneste, la hija de la patrona de mi madre. Beatriz sabía que yo era un ladrón. Era muy bella, tenía una gran cabellera dorada, ojos verdes como esmeraldas y un carisma indescriptible. ¿Cómo un ladrón podría compartir su vida con semejante tesoro? Utilicé mis habilidades de ladrón. Primero, llegar hasta su cuarto por el balcón que quedaba cerca de un árbol. Después, confesarle mi amor con palabras de caballero. Su única condición para estar juntos era que dejara mi vida de ladrón y me dedicara a trabajar con su padre. Fue una decisión difícil. Acepté.

Cómo citar
Reina Ramírez, F. (1). Prisionero. Medicina Narrativa, 1(2). Recuperado a partir de https://revistas.javerianacali.edu.co/index.php/medicinanarrativa/article/view/475
Sección
Prosa Diversa