Neonata

  • María Galindo
Palabras clave: Neonata,

Resumen

Miré el reloj a las nueve de la mañana y no pude evitar pensar que al día siguiente estaría en un hospital de la ciudad, como interna. Muchas sensaciones recorrían mi cuerpo. Intriga, emoción, interés pero sobretodo, miedo. Miedo porque por primera vez iba a enfrentarme con un paciente, cara a cara, sin tener un profesor para que me guiara en todo momento. Hice el desayuno, leí el periódico, estudié un poco, miré el reloj nuevamente, doce del día. El tiempo parecía eterno. Preparé el almuerzo, estudié otro poco y decidí que debía salir de la casa, distraerme y no pensar más en el día siguiente. Entonces, fui al centro comercial a ver ropa y zapatos; compré un par de tenis y camisetas básicas para ponerme por debajo del uniforme que estaría usando por el resto de dos largos semestres. Aproveché que estaba en el centro comercial y comí una hamburguesa con papitas y gaseosa. Volví a mirar el reloj, 6:30 p.m. Por un momento había logrado mi cometido: Olvidarme un buen rato del atemorizante día que me esperaba una vez pusiera mi cabeza sobre la almohada y despertara al día siguiente. Llegué a casa y organicé mi uniforme con la bata y el fonendo. Me puse el pijama y prendí el televisor para conciliar el sueño. No me di cuenta de lo cansada que estaba, ni tampoco el momento en que me dormí.
Cómo citar
Galindo, M. (1). Neonata. Medicina Narrativa, 2(2). Recuperado a partir de https://revistas.javerianacali.edu.co/index.php/medicinanarrativa/article/view/525
Sección
La vocación médica